
Mis garfios en el lodo,
justo donde había caído.
Mis fauces en el suelo,
respirando el olor generoso
y verdadero de la tierra.
Y vuelve la vida
pasando su mano imperceptible
por mi lomo de animal herido.
Están mis ilusiones todas
colgadas a mi pecho,
succionándome,
como voraces cachorrillos
con auténtico derecho a la vida.
Despabilan mi invernal letargo
el lascivo cantar de las chicharras,
el zumbido hastiante de la abeja,
y el sol, que recalienta
mis duras escamas
de viejo cocodrilo.
Ante mis ojos de batracio
aparecen los granados florecidos.
Es el Estío,
y nacen ínfimos seres.
Y de nuevo me arrastro
hacia el agua, que es mi tierra,
sin preguntar ya más
el por qué del árbol o la rosa.
justo donde había caído.
Mis fauces en el suelo,
respirando el olor generoso
y verdadero de la tierra.
Y vuelve la vida
pasando su mano imperceptible
por mi lomo de animal herido.
Están mis ilusiones todas
colgadas a mi pecho,
succionándome,
como voraces cachorrillos
con auténtico derecho a la vida.
Despabilan mi invernal letargo
el lascivo cantar de las chicharras,
el zumbido hastiante de la abeja,
y el sol, que recalienta
mis duras escamas
de viejo cocodrilo.
Ante mis ojos de batracio
aparecen los granados florecidos.
Es el Estío,
y nacen ínfimos seres.
Y de nuevo me arrastro
hacia el agua, que es mi tierra,
sin preguntar ya más
el por qué del árbol o la rosa.
2 comentarios:
good
Estimado Sr. Talal Mohamed: Me encantó haber recibido su escueto Good a mi poema Animal herido.Yo leo sus blogs en inglés y francés, pero no árabe. Muy interesante sobre la cultura egipcia. Espero que lea en mi Filosofía de la Historia ni Trinidad Monoteísta.
Cordialmente. M.A.
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