martes, 15 de julio de 2008

BALLENA



CANTO NEÓGENO AL CETÁCEO FÓSIL DE ALCALÁ DE GUADAÍRA


Aquí quedó varada tu inquieta singladura
de anfibio transatlántico de mundo adolescente.
Hace cinco millones de años.
Cuando el neutrón y el electrón se fisionaban
para continuar la evolución de las especies
y el hombre de Atapuerca aún no era antropófago.
Del plancton primigenio te nutrías.
Al emerger saltabas ágilmente como un delfin ingrávido.
Padre Sol te acariciaba los flancos chorreantes.
Como un Tritón te sumergías en las profundidades
del Dios del Mar Poseidón-Neptuno.
Entre arrecifes de corales algas medusas e hipocampos
esquivabas tiburón y pez-espada siguiendo a una Sirena.
Tal vez tu esperma de joven ballenato
para poblar la Tierra
gozosamente inseminaba a una congénere.
Mas yo te hago ballena, ilustre antepasada Madre nuestra.
Jonás de nuestro Pueblo de Mar aterrizado.
La alcalareña entraña de alberos y lianas
donde te rescataron, Oceánica Reina,
en rumor de caracolas guarda
tu acuática música de Händel
de Sílfides de Atlántida y Mar de Debussy.
Telúrico fetiche, Diosa Madre,
Tótem de nuestra Tribu.

VICUÑA



Vicuña americana
animal del cielo
ángel del paraíso
orografía de Dios
perfección geométrica
bailarina aeróbica.

Dama de los Andes
flor de la canela.
Emperatriz de la belleza
cenit de la feminidad
poderío de la humildad
cruzado de la mansedumbre.

Graciosa pequeñez de tus orejas
cuello de pirámide.
Síntesis de la pureza
novia perpetua ojos indios.
Pestañas de diva en noche
de debut bajo los focos.
Hociquito aterciopelado.
No hay tacto que a tu piel
sea comparable.

Entrañable Vicuña americana
qué pequeño el Titicaca
es en tus ojos.
Gacela andina, cierva dulce.
A tu lado qué burda el avestruz
qué prepotente el cóndor.
Vicuña americana
celestial reno cisne silvestre
qué puros tus ojos en mis ojos.

Insemínanos
con tu inocencia virginal
tu alma de bondad
tu femenil ternura
Vicuña americana
con tu gusto ajeno a sangre.