lunes, 14 de julio de 2008

CU-CU


Cu-cu, cu-cu, cu-cu.
Sale el Cu-cu cantando
a dar la hora.
Cu-cu, Cu-cu, el Buho
de los cuentos infantiles.

Cu-cu, cu-cu.
Media noche.
Cu-cu, cu-cu, cu-cu.
Tres de la mañana.
Cu-cu cu-cu cu-cu.
Seis de la tarde.

Cu-cu, cu-cu, cu-cu.
Las mismas doce horas
del dinero, de las guerras,
de la fama, del amor.
Las mismas doce horas
siglos ad infinitum.

Yo, Cu-cu, cu-cu sonoro,
entro y salgo,
me oculto, reaparezco,
doce veces dos al día,
repitiendo cada hora
de la eternidad florida.

LOBO




Lobo que aullas a la Luna
huído de la manada
Qué buscas solitario
lejos de la jauría,
¿la sangre que heredas
de tu especie?

Lobo hambriento, carnicero,
que trepas a los riscos
deambulando en la noche
con el rabo entre las patas
y caminas en la nieve
por trochas desoladas.

Lobo aterido
que aullas con el viento
sin encontrar la pieza deseada.
Mira tus patas, triste lobo,
de carcasa ensangrentadas.
Depredador lobo insaciable,
no me ataques con tus zarpas.

Yo soy sólamente la Luna
espejándome en el agua.
No vengas a lavarte
en mi quebradiza plata.

Cuando pronto salga el sol,
como tú, sin dejar huellas,
me esfumaré en la mañana.